Canal virtual, ¿enemigo o aliado? – Formación virtual

Desarrollar habilidades a través del canal virtual.

Todo un reto.

¿Es posible el desarrollo de habilidades a través de un canal virtual? ¿Cómo abordar este reto? Si algo nos está enseñando esta situación insólita que estamos viviendo es que tenemos más capacidad de adaptación y aprendizaje de lo que creíamos.

Nos hemos adaptado con una velocidad asombrosa a trabajar e interactuar con nuevas y varias plataformas y herramientas web, con las que además nos movemos en modo multitasking, no sólo en el ámbito profesional sino también personal. Una reunión en Teams con mi equipo de trabajo, seguida de un webinar, atendiendo también a los numerosos grupos de Whatsapp en los que participo y sin olvidar, por supuesto, el café virtual en Zoom de los sábados con amigos o familia …Internet hace posible la ubicuidad.

Actividades profesionales, que hasta ahora sólo concebíamos de modo presencial las hemos trasladado al canal virtual con excelentes resultados. La tecnología ha pasado de ser algo temido por muchos a convertirse en aliada de todos.

Y… ¿qué ha sucedido con la formación en habilidades?

 El canal virtual solía ser secundario y complementario a las acciones formativas que se realizaban de forma presencial. La situación actual ha provocado que, en un corto espacio de tiempo, se haya convertido en el principal canal, permitiendo a muchas organizaciones y profesionales descubrir sus múltiples ventajas: Accesibilidad rápida y fácil sin necesidad de desplazamientos, auto organización y compatibilidad de horarios y agendas, eliminación de la reserva física de salas (un suplicio para algunas empresas), compatibilidad con otras actividades, conexión con otros grupos y empresas y (por qué negarlo) poder desconectarse discretamente de una sesión si no resulta interesante.

Si a esto le sumamos que la oferta de formación online ha aumentado considerablemente en cantidad y diversidad, tenemos la receta perfecta para impulsar nuestra faceta autodidacta y convertirnos en protagonistas de nuestro propio desarrollo.

Ante este nuevo contexto, los profesionales del sector de la formación y el desarrollo de habilidades (las consabidas soft skills) nos preguntamos ¿qué sucede entonces con las ventajas diferenciales que ofrecía la formación presencial? ¿es posible cubrir los objetivos con la misma profundidad en ambos canales?

El desarrollo de habilidades va mucho más allá de la adquisición de meros conceptos. Requiere potenciar el aprendizaje por descubrimiento, la experimentación activa, el entrenamiento de métodos y herramientas y la toma de consciencia sobre cómo hacemos las cosas.

A través de la formación en habilidades se abordan, además, otros objetivos paralelos de elevado valor para las organizaciones y sus profesionales, como la conexión emocional, la generación de cultura organizativa, la transmisión de valores, el sentimiento de pertenencia, la cohesión de equipos, la sociabilización de la organización, las sinergias, el lenguaje compartido, … y un sinfín de beneficios que los consultores de desarrollo conocemos bien y sabemos aflorar y extraer en este tipo de encuentros.

¿Cómo conseguir todo esto cuando el desarrollo de habilidades se aborda a través del canal virtual?

No de cualquier forma.

Una sesión de desarrollo requiere mucho más que seguir el guion de varias slides. Esta premisa válida para el canal presencial, cobra mayor relevancia cuando se realiza a través de un aula virtual, donde es fácil para los participantes pasar desapercibidos, estar a medio gas o incluso ausentarse.

El reto es lograr sesiones enriquecedoras, útiles y motivadoras, que aporten algo diferencial a los participantes.

¿Cómo lo estamos haciendo en Galaris Desarrollo? Integrando distintas herramientas virtuales que facilitan la interacción, diseñando ejercicios prácticos individuales y grupales para potenciar el aprendizaje, generando recursos complementarios y diseñando dinámicas virtuales de grupo ad-hoc, entre otras actividades.

En definitiva, hemos implementado un modelo de aprendizaje con el objetivo de garantizar:

  • La presencia activa de los participantes.
  • El interés. Captando la atención y manteniendo el interés durante la sesión.
  • El dinamismo y el disfrute. Buscando la sorpresa, la implicación y la emoción compartida.
  • Creación de grupo. Extrayendo las aportaciones individuales para aflorar el trabajo colectivo.
  • La utilidad. Promoviendo la práctica y entrenamiento de herramientas y métodos prácticos que les faciliten la actividad de su día a día.
  • La toma de consciencia de su nivel de desarrollo y la necesidad de avanzar en determinada competencia o habilidad.
  • Un plan de acción. Terminar sabiendo qué han aprendido y cuál va a ser el siguiente paso para seguir mejorando.

Cuando la formación en habilidades en un aula virtual reúne todos estos condicionantes ocurre la “magia” y nos encontramos con sesiones dinámicas y productivas en las que los participantes se implican e interesan más allá del momento en el que se conectan, grupos de profesionales que establecen un vínculo más allá de la formación, procesos de coaching grupales e individuales que generan vivencias transformadoras, incluso clausura online de programas con gran carga emotiva a pesar de la “virtualidad”

Y ¿después de la pandemia?

Nos atrevemos a asegurar que, cuando llegue el ansiado momento en que el Covid sea sólo un mal recuerdo, el desarrollo de habilidades seguirá estando muy vinculada al canal online. Lo “virtual” ha llegado para quedarse y es más real que nunca.

Podremos incrementar el potencial de combinar todos los canales formativos para aportar más versatilidad y riqueza a los programas de desarrollo.

¿No es apasionante descubrir que sí podemos hacer las cosas de otro modo?

No de cualquier forma

Teresa Bernabé del Barrio

Socia Galaris Desarrollo

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